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Habemus Gobierno, ¿Y ahora qué?

Ha tenido que pasar casi un año entero desde la primera convocatoria de elecciones, allá por diciembre del 2015, para que se pudiera formar un gobierno en España. Para ello ha hecho falta que se convocaran unas segundas elecciones en el mes de junio y a punto ha estado Felipe VI de firmar el Decreto que anunciaba unas terceras para Navidades.

Finalmente y después de varios intentos fallidos que incluyen la “dimisión forzada” de Pedro Sánchez como secretario general del PSOE (a finales de septiembre), Rajoy fue investido a finales de octubre Presidente del Gobierno de España con los votos a favor de su partido, el PP, la marca blanca de este último: Ciudadanos, capitaneada por Albert Rivera, y como novedad bochornosa para su militancia la abstención del PSOE, tras la polémica decisión de su Comité Federal. Todo mientras en el exterior del Congreso de los diputados, bajo el lema #rodeaelcongreso, se escuchaba a una marea de ciudadanos gritando clásicos del 15M como: “lo llaman democracia y no lo es” o “no hay pan para tanto chorizo” además de carteles donde se podía leer: “El PP engaña, roba y amordaza”.

Parece ser que todo  ha respondido a una hoja de ruta bien diseñada y fijada por aquellos a quienes el dinero y poder les mantiene en sus puestos y sillones. Aquellos que son capaces de anteponer cualquier cosa por mantener su status quo. Estoy hablando de grandes empresarios y grupos de comunicación que han actuado como consecuencia de la incertidumbre e inseguridad para los negocios que supone no tener un gobierno estable.

Vaya, que no ha habido grandes sorpresas en todo este proceso que se ha prolongado durante 310 días de Gobierno en funciones. Ninguna me atrevería a decir, salvo que los ciudadanos y ciudadanas han continuado con el proceso de desafección de la política, de todo aquello que representa un señor o señora vendiendo una serie de ideas o medidas que al llegar al Gobierno desecha o aparta a un lado.

RETOS PENDIENTES

Ahora ya tenemos Gobierno, y ¿qué significa esto? En la realidad nada nuevo, esta misma semana Rajoy ha nombrado a los ministros que le acompañarán durante esta legislatura de carácter continuista en actitud y que tengo la impresión no superará los dos años y medio. Esto es debido a que la mayoría simple del PP no le será suficiente para aprobar medidas de calado en el Congreso si la oposición se une en bloque. Algo que tampoco está asegurado a juzgar por los últimos acontecimientos.

Lo que sí que está claro es que el nuevo Ejecutivo tendrá que aplicar un nuevo y gran recorte a los presupuestos de entorno a los 5.500 millones de euros para cumplir con el mandato recibido por la Comisión Europea y alcanzar el maldito objetivo de déficit que nos trae por el camino de la amargura desde hace años. Ya que por mucho que se recorte en servicios básicos como la sanidad o la educación nunca seremos capaces de hacer lo que los señores de Bruselas quieren.

Además, el nuevo Gobierno tendrá que enfrentarse al gravísimo problema de liquidez de la hucha de las pensiones que se está desangrando y todo apunta a que no superará con vida las navidades del 2017. Así es, el Fondo de Reserva de la seguridad social del que se está extrayendo dinero para pagar las pagas extra a los pensionistas se acaba. Es tan sencillo como que si no hay ingresos que mantengan esta caja no hay dinero. Se diga lo que se diga,  a finales de este año 2016 sólo quedarán 13.500 millones de euros.

Otra cosa son las pensiones actuales, esas sí que seguirán aunque me temo que tendrán que someterse a una reforma que podría incluir que las pensiones máximas de jubilación que ahora se sitúan en torno a los 2.557 euros aproximadamente bajen a 1.500€ o que las pensiones no contributivas como las de las viudas, viudos o huérfanos pasen a otra partida presupuestaria a cargo del Gobierno y no del sistema público nacional de pensiones.

Para finalizar, no me gustaría olvidarme de un tema que trataré en este blog en un futuro no muy lejano aunque no es nuevo: el asunto de las desigualdades sociales. En ocasiones lo he comentado con mis amigos y conocidos: – Nos encontramos en medio de un tsunami, y cuando este fenómeno catastrófico cese, conoceremos las consecuencias del mismo. No estamos ante una situación pasajera, sino ante un nuevo ecosistema económico que ha llegado para quedarse para siempre-. La brecha social es ya evidente, pero con el paso de los años lo será aún más. Y esto es algo que me preocupa de manera especial.

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